El ‘10’ anotó e hizo jugar a sus compañeros. La hizo linda con la camiseta de la ‘U’.
Solo era necesario uno que haga la diferencia. En esa volante crema no había un ‘cerebro’. Polo y Flores se esforzaban por la bandas, pero faltaba alguien que los habilite mejor.
Hasta que Horacio Calcaterra pudo entrar. Ya habían quedado atrás los días en los que se quejaba porque no podía pisar el ‘verde’.
Apenas había tenido unos minutos ante Cienciano, en la segunda fecha, y poco pudo hacer. Le faltaba acoplarse al juego de la ‘U’.
Se cansó de ‘chambear’ en las prácticas hasta que le llegó el día, cuatro fechas después. El problema de conducción pareció resuelto con ‘Calca’. Se puso atrás de los delanteros, los alimentó, llegando con ellos cuando los laterales sacaban los centros. Fue su partido. Y lo coronó con un golazo, el de la tanquilidad.
Ya presentó sus credenciales ante la hinchada. Tiempo al tiempo, que este argentino irá creciendo. Ayer, su creatividad ayudó a vencer al Cobresol. Es el nuevo ‘cerebro’ crema.

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