“No creo que mi gol sea el más importante, aún falta mucho”, dijo el ex Siena.
Haber terminado su formación en la cantera del Siena de Italia convirtió a Joazinho Arroé en el jugador que disfrutamos ayer en la final. Tiene 19 años, pero haberse codeado con la crema y nata del Calcio lo ha convertido en un jugadorazo.
Arrancó como titular en la primera final de su vida y fue una de las figuras de su equipo. No solo eso, marcó el primer gol, el que le abrió las puertas del triunfo a los íntimos en esta definición.
“No creo que mi gol sea el más importante del año, aún falta mucho –dijo con la humildad que lo caracteriza–. Gracias a Dios me salió un buen partido. El gol se lo dedico a mi madre, que siempre me apoya. Y agradezco al ‘profe’ por la confianza que me dio”.
Arroé es joven, pero tiene un futuro inmeso. Ayer lo demostró, cuando varios suelen ‘achicarse’.

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